La tentación una prueba para santificarnos
- Luis Jefferson Tumailla
- 5 feb
- 3 Min. de lectura
Satanás y sus secuaces siempre están tratando de tentarnos para que caigamos en fracaso. Algunos(as) hermanos(as) se sienten decaídos en medio de la tentación, porque suponen que al ser Dios un Dios tan bueno y amoroso cómo pueden ellos pasar esos procesos. Pues, es un pensamiento erróneo del cual cada siervo de Cristo se debe despojar, ya que las tentaciones son parte del proceso que tenemos que atravesar para ser preparados y vivir para su gloria. De hecho, nuestro amado señor Jesucristo fue tentado, con la finalidad de que su lealtad al Padre fuese seducida.
A veces se torna difícil obedecer los preceptos del Señor, debido a las constantes tentaciones que pasamos, no obstante, para ello existe algo muy poderoso: la oración. A través de la oración nuestra fe se fortalece, de modo que estaríamos mejor preparados para vencer los ataques del enemigo.
Dios permite que seamos tentados como una forma de que vayamos fortaleciendo nuestra capacidad de fidelidad hacia Él y para que seamos transformados más y más a la imagen de Su Hijo (leer Romanos 8:29). El demonio nos tienta, sin embargo, el poder que ese maligno ser tiene sobre nosotros es muy limitado. Si estamos con el Señor no tendremos por qué temer. Debemos siempre estar en constante oración con el Señor para no caer en las tentaciones que se nos aparezcan en el camino. Cuando sintamos que estamos a punto de caer en las tentaciones debemos leer la Biblia y orar de manera vehemente.
1 Pedro 1:6-7
En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
Romanos 5:3-5-8
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. […] Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Filipenses 4 :13
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Santiago 1:2-4-12
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. […] Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
1 Corintios 15:57
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
1 Corintios 10:13
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Los versículos anteriores demuestran que:
Nuestra fe es sometida a prueba por medio de diversas pruebas de modo que sea fortalecida.
Aun estando en medio de dificultades debemos estar gozosos. Y algo sumamente importante, que a Cristo no le importó nuestra condición de pecadores, sino que murió por nosotros.
Gracias a la fortaleza que nos da nuestro amado Cordero santo somos fortalecidos.
Dios es quien nos da la salida de la tentación y la victoria.
El Señor Jesucristo fue llevado al desierto por el Espíritu Santo (del cual estaba lleno) y allí fue tentado. Su tentación no era una mera coincidencia, tenía su propósito.
¿Qué podemos aprender sobre la tentación de Jesús y cómo no caer en ella?
Lo siguiente:
Para no ceder a la tentación debemos estar llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:18). De acuerdo con Lucas 4:1-2 el Señor estaba lleno del Espíritu Santo. Cuando estamos llenos del Espíritu Santo somos plenamente guiados y controlados por Él.
Respondiendo con las Sagradas Escrituras. Eso fue exactamente lo que Jesús hizo cuando era tentado por el diablo, le respondió con las Escrituras. En nosotros no varía ni un ápice, por tanto, en medio de las tentaciones debemos responder con las Escrituras.
Confiar plenamente en el Altísimo es importante para no rendirse ante las tentaciones. Con nuestras propias fuerzas es imposible que día a día superemos las pruebas.
Orar y velar siempre.
De acuerdo con Mateo 26:41, si hacemos esto, podemos resistir las tentaciones.
Finalmente, dale la gloria y la honra a Dios porque te ha dado la victoria. Dios te bendiga :)
Mi publicación original sobre la tentación como parte del proceso de santificación.
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