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Mensajes para creyentes y no creyentes

Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador admitimos llevar una vida limpia y agradable ante los ojos de Dios. Somos seres humanos y tenemos por delante un gran reto: perdurar en los caminos del Señor, lo cual se torna cada vez más difícil. ¿Por qué? Porque uno tiene que dejar todo lo que a Dios no le agrada para seguir a Cristo y su palabra; es ahí donde el pecado está acechándonos. Pero, gracias a Dios, el Espíritu Santo siempre estará ahí para ayudarnos, consolarnos y corregirnos, de modo que siempre resultaremos vencedores por la gracia de Dios.


Ahora bien ¿usted está dispuesto(a) a dejar absolutamente todas las cosas que a Dios no le agrada para vivir una vida pulcra y digna de un discípulo de Cristo? No será fácil, pero tampoco imposible. Además, con la ayuda de Dios todo es posible: es posible dejar de fumar, dejar de usar sustancias prohibidas, dejar el alcohol, dejar el adulterio, la prostitución, la homosexualidad, la transexualidad, dejar de ser malcriado con los padres, familiares, etc.


Y no solo eso, cuando estamos bajo la cobertura del Señor no tenemos espacio para la depresión, la soledad, tristeza, ansiedad y dolor. Como dice la Biblia, en la presencia de Dios hay plenitud de gozo (Salmos 16:11).


Hay personas que creen que Dios no le dará el perdón por la gravedad de sus pecados. ¡Grave error! Dios es un Dios de misericordia y amor, por tanto, si le pedimos perdón en algún momento determinado de nuestra vida porque le hemos fallado, es más que seguro que nos perdonará. Es igual tanto para creyentes y no creyentes.


Una vez un cierto dirigente rico le preguntó a Jesús qué tenía que hacer para heredar la vida eterna. Jesús le respondió que debía seguir todos los mandamientos. El joven le respondió que ya los había cumplido todos desde que era muy joven. Jesús escuchó eso y le dijo al joven que le faltaba una cosa. Vender todo lo que tenía, repartirlo entre las personas de bajos recursos (los pobres) y tendrá tesoro en el cielo. Luego de todo eso, tendría tesoros en el cielo y la vida eterna; posteriormente, Jesús le invitó a seguirle tomando su cruz (Marcos 10:21). El joven rico se fue triste, porque tenía muchas posesiones. El joven rico confiaba en las riquezas y por eso Jesús dijo: «Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!» (Marcos 10:23).


En muchos casos lo que nos detiene (para seguir a Jesús) es lo mismo que poseemos (materialmente). Lo vimos claramente en Marcos capítulo 10 versículo 23. Espero que este mensaje cristiano, tanto para creyentes como no creyentes, haya sido de mucha bendición y edificación. ¡Dios te bendiga!


Mi publicación original sobre mensajes para creyentes y no creyentes.

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©2013 por Luis Jefferson Tumailla

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